Sé un Vigilante Tecnológico

En mi aportación anterior, Cultura de innovación para el futuro (que espero alguien haya leído),  mencionaba, que para lograr un impulso a las iniciativas de innovación existen diferentes herramientas y técnicas que se pueden utilizar para llevar esta labor. De ahí que vuelva a tomar mi teclado y escriba esta entrada.

Recuerdo perfectamente la primera vez que escuche el término vigilancia tecnológica en una clase sobre gestión de innovación. En primera instancia el nombre me pareció curioso, por lo que mi atención fue captada instantáneamente, pero, ¿de qué va esto?

Después de indagar por la web y leer un poco al respecto, fui formando mi concepto e interesándome cada vez más por las posibilidades y el potencial, que esto podría traer a cualquier empresa independientemente de su giro o tamaño.

Según entendí, a principios del siglo XX, las personas y las empresas, tenían un problema de escasez de información. Solo las grandes universidades, los libros y los gurús de antaño, eran realmente los que conocían sobre un determinado tema, dificultando la consulta de información, y haciéndola tediosa y poco práctica. Hoy en día, nos enfrentamos con algo totalmente opuesto, donde a través de internet como principal fuente, se encuentra prácticamente toda la información que deseemos, pero a un nivel excesivo y abrumador, que dificulta de igual modo encontrar lo que buscamos. Este término relativamente nuevo se conoce como infoxicación.

“Infoxicación: exceso abrumador de información que dificulta su consulta y/o explotación”

Algunos ya podrán preguntarse, ¿qué tiene que ver la infoxicación con ser un vigilante tecnológico?. Para tratar de explicar mejor, me pondré formal y les diré que la vigilancia tecnológica es un proceso organizado, selectivo y permanente de captar información del exterior de la organización sobre ciencia y tecnología, para posteriormente introducirlo y aprovecharlo dentro de la organización (UNE 166006:2011). En palabras informales, podemos decir que es una forma en que cualquier persona busca información fuera de su organización sobre ciencia y tecnología en N fuentes, selecciona la que le sea de utilidad, y la comunica a la o las personas correctas e interesadas, para que estos la usen para tomar decisiones.

Además de la toma de decisiones, esta actividad provee de información realmente relevante para la empresa, brinda un panorama general sobre el entorno, porque puede usarse para conocer tendencias de compras de clientes o conocer los últimos avances en alguna tecnología, y por último, y no menos importante, es que ayuda a reducir los niveles de infoxicación que las empresas suelen tener, al tener una manera formal de conseguir el conocimiento necesario, de entre todo el conjunto masivo de información disponible.

La buena noticia para algunos (o quizá solo para mi) es que existe un rol oficial encargado de esta tarea. En inglés el término utilizado es Technological Gatekeeper (TGK), que como podrán imaginarse se traduce en algo así como Vigilante Tecnológico, cuya heroica labor, es proveer la información necesaria en tiempo y forma a la persona correcta.

“Technological Gatekeeper o Vigilante Tecnológico: persona encargada de proveer información (sobre ciencia y tecnología) necesaria en tiempo y forma a la persona correcta”.

Si bien, este es un trabajo que se conoce poco, el mundo tan cambiante en el que vivimos, llevará a las empresas a apostar más en la innovación, haciendo de estos nuevos roles, los pilares de una nueva era del conocimiento.

Gibrán Durán

@gibrandurans

2017-09-26T17:53:44+00:0026 septiembre, 2017|Eco-tecnologías, Innovación|0 Comments

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